lunes, 12 de agosto de 2013

El momento inicial

Me pregunto, ahora que las cosas van estando más claras, qué fue antes. El salto o el cambio. Si las cosas cambiaron tanto que me obligaron a avanzar o fue al dar el salto cuando vi las cosas cambiadas.
Si todo ha cambiado, si he cambiado yo, si ha sido todo a la vez pero, por algún motivo que soy la única que no ve con claridad esta vez ¿he, hemos, habéis, han? conseguido que nada siga igual.
Lo que sí sé es que esto no es nuevo. Porque aunque sea ahora cuando la loca del espejo ha saludado a algunos de los viejos conocidos de este blog, yo llevo meses viéndola emerger de una silueta de papel de periódico y carácter preasignado. Desde aquel huracán en el que Dorothy abandonó Kansas, aunque esta vez para (porfavorporfavor) no volver nunca más.
Y no le cae bien a todo el mundo. Ni siquiera sé todavía si me cae bien a mi. Pero me deja vivir. Y eso es importante.








...baja premeditación, nocturnidad media, adolescencia extrema...

jueves, 1 de agosto de 2013

Joder, joder, joder.

Hay una tía, ahí, en el espejo de mi baño, a la que no conozco de casi nada. Joderjoder. Me parece que nos hemos visto un par de veces, en situaciones extremas, casi siempre con mallas, pero no tengo muy claro cómo se llama. Joderconelperro. Ahora vive en mi casa. Coge cosas al vuelo. juega con bates, se lo toma con calma. Niputaideadequienes. Vive en el estupor etílico de lo que antes fue mi sentido de la dignidad. En algún momento se tiró al río y aún no ha salido. Yesoesasí. Trasnocha mucho y madruga más. Tejoneo en la noche, postureo en el día. Ojocuidao. Corta, cava, descava, a nivel acero. Encuentra vetas sorprendentes a raíz de teorías insospechadas. Joderjoderjoder.

Pues ésa es la que me ha saludado esta mañana. Y la otra, la payasa, no sé dónde anda... pero que cuide.




...es muy duro no saber si se es agua o se es aceite...


viernes, 31 de mayo de 2013

Lo malo de dormir

Cuando pienso en como es mi cerebro por dentro (y esto, obviamente, lo pienso con mi cerebro, así que el efecto de imaginarse eso es como subirse al ascensor de El Corte Inglés, reflejos hasta donde alcanza la vista) me lo imagino siempre igual: hay en el centro un rebaño amorfo de pensamientos inapropiados, inventos amorfos, crueldades excesivas, mariposas en tonos pastel, cosas con ruedas, cosas que se parecen a otras cosas, recuerdos recurrentes, frases contraindicadas, personas que son mezclas de varias personas, personas que son perfectamente identificables, aficiones artísticas poco explotadas y, probablemente, teorías matemáticas. Alrededor de ese cercado hay dos ninjas super asesinos que son el Señor Sentido del Ridículo Propio y Ajeno y el Joven Pesimismo Sardónico. Son gentuza de lo más agresiva y suelen zurrar a cualquier miembro del rebaño que intente salir del cercado y llegar a la parte consciente. A veces también me machacan a mi, cuando la situación es extrema. Tienen un panel de pulsadores molones entre los que se incluyen "que se ponga colorada", "tartamudea", "pierde el hilo", "cara de Sid el Perezoso", "inoportuno grano", "aparición de un elemento que destruya la situación"... Son unas fuerzas de control super agresivas, que me salen caras pero valen lo que cuestan.
En el radio exterior de esta lucha permanente se encuentran un montón de seres muy parecidos a "Ricardito el Joven Empollón" (¿No habéis visto al joven Ricardito? Eliso y él son las estrellas de mi Facebook en el último mes.) que hacen cuentas, dicen cosas apropiadas, despliegan su maldad con filtro, buscan inocentes temas de conversación con los homólogos de las caras de dentro del cercado, visten según las normas y otras cosas socialmente aceptables.
El problema viene cuando se cierra la oficina. Los ricarditos se ponen su gorro de dormir, el Sentido del Ridículo se va a un karaoke y el joven Pesimismo Sardónico ve películas como Noviembre y se cree que el ser humano puede ser mejor persona. 
Y entonces el rebaño se desmelena. Monta una fiesta loca en la que todo se mezcla, nada tiene sentido y, a su vez, resume todo aquello en lo que realmente he estado usando el cerebro a lo largo del día. Como si yo no lo supiera. Cómo no saberlo. Anda que...
Y entonces me levanto amondongada y me paso toda la mañana para leer noventa folios, y vengo aquí y os lo cuento y recuerdo aquella época en la que teníamos un Fotolog y otra gente cumplía estereotipos dignos de Milo el de Pepper Ann. Cosas.
Y es mediodía y tengo ochenta folios esperándome. Estúpidos ninjas super asesinos, voy a tener que bajarles el sueldo.


Pero en el fondo, es divertido. Tanto, que ojalá siguiese durmiendo. 




...Carcelero ¿cuánto queda?...